Velocidad Lectora
Una nueva y vieja tarea de los profesores de Lenguaje es la medición de la Velocidad Lectora (VL), que según dicen los expertos en el tema a quienes he plagiado, desarrolla en el estudiante la destreza mecánica de decodificar y articular palabras, además que muestra el aumento real de las palabras aprendidas.
Un alumno que es buen lector es capaz de reconocer muchas palabras y articular mejor cuando usa un mayor número de términos. Al evaluar la velocidad lectora se está midiendo la magnitud del lenguaje aprendido.
La VL debe ser evaluada por un profesor de lenguaje. Se debe Seleccionar un texto desconocido y adecuado al estudiante a evaluar y escrito en prosa (párrafos). Sin vocablos extranjero, sin diálogos, fechas o números. El tamaño de la letra del texto elegido debe ser para NB1 (Primero y Segundo Básico) Arial 16 , para NB2 ( Tercero) Arial14. Para Nb2 (Cuarto) y cursos mayores, Arial 12. Debe ser evaluada en forma individual, en un lugar tranquilo y silencioso. Pidiendo al alumno que lea rápido, sin errores en- por lo menos un minuto – la hoja con la lectura que le ha sido entregada y mientras lee, el profesor registra las faltas cometidas. Para saber el número de palabras que lee cada alumno se deben contar todas las palabras, incluyendo la ortografía puntual, leídas correctamente y restando los errores (palabras mal pronunciadas, omisiones, palabras inventadas, reiteraciones, el no respeto de los signos de puntuación). La evaluación de la VL dependerá también de la exactitud. Es necesario asociar siempre la comprensión lectora a cualquier valoración de VL que se realice.
ERRORES HABITUALES
La lectura muy rápida provoca errores. Leer con lentitud exagerada entorpece la comprensión. Bajo esta mirada de la VL se encasillan los siguientes errores:
Silabeo. Consiste en leer sílaba a sílaba. Se trata de una lectura por trozos de la palabra que lleva a una discontinuación sin variaciones, con privación de fluidez y del ritmo de la frase. Un excesivo número de fijaciones oculares induce a que no se abarquen más sílabas o la palabra entera de un solo “golpe de vista”.
Denegación. Es definida como un tipo especial de omisión pero intencional o deliberada. Al encontrar mucha dificultad en la lectura de una(s) palabra(s) opta por omitir su lectura después de haberse detenido durante unos instantes para tratar decodificarla.
Lectura mecánica veloz. Consiste en imprimir una exagerada velocidad que impide una comprensión del texto con el consiguiente deterioro de la calidad lectora.
Demora por exceso de fijaciones. Entre más más fijaciones oculares se realicen en cada renglón habrá menor velocidad lectora. Se entiende por fijación ocular a la detención del ojo en cada salto o intervalo de lectura. Los lectores y lectoras poco expertos suelen realizar una fijación ocular por cada palabra, de modo que se “detienen” a leer tantas veces como palabras contiene el renglón.
Señalado. Constituye un hábito de apoyo indicador para guiar la lectura, utilizando el dedo o el lápiz para “no perderse”.
Regresión. Consiste en la relectura de palabras y frases por errores cometidos en la primera lectura o en errores de fijación ocular.
Otras dificultades lectoras que inciden en la velocidad son los cambios de líneas (perderse entre renglones) por problemas del dominio visual y los movimientos de cabeza o hábito de mover la cabeza desplazando acompasadamente hacia la derecha a medida que se va leyendo, en lugar de desplazar únicamente los ojos.