Fue la noche del festivalero viernes 26. Y me acosté con Arjona.
Eran las 3 y 35 de la madrugada del sábado 27 de Febrero. Cuando me levanté en un brioso y chúcaro corcel. Los corcoveos más violentos de un fatídico equino tamaño ocho punto ocho, según Richter. La casa se nos viene encima. Los hijos, de carrete en un boliche. Explosiones y estallidos lumínicos en la oscuridad. El maldito ruido que traspasa las conciencias. Pasan mil cosas. Mil cosas.
Fue grande el temblor, parece.
Y poco a poco se va abriendo un abanico de dolores y muertes. Miles de desaparecidos, pueblos que ya no lo son. Histeria en Concepción, Iloca, Curicó, Maule… La Presidenta de la República, desmaquillada por la pena y el horror, informa al país. El llanto se convierte en agrio sorbo. No hay conectividad, ni luz, ni agua. Abunda la desolación. Surgen los símiles con Haití, país hermano. Barcos en las plazas, casas hundiéndose en el mar
¿Realismo mágico? O fatalismo real?
Queridos Profesores, Estudiantes, Padres de Familia y Jefes por supuesto, es ahora cuando debemos –comunitariamente- asumir un compromiso solidario con nuestro Chile golpeado. Seamos protagonistas, no nos conformemos con seguir de espectadores Se me antoja una frase de William Yeats: “La educación no es llenar un balde, sino encender un fuego”
La camiseta de Chupete Suazo rezaba “ Fuerza Chile”. Y la nuestra: Fuerza Andrew.
Y ahora ¿cómo lo hacemos?
Esperamos sus propuestas.
Carlos Pérez Duque
Subdirector
lunes, 1 de marzo de 2010
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Estimado Carlos: Te felicito por la iniciativa. Pienso en una propuesta partiendo por nuestro alumnos que deben estar afectados o en pánico. Debemos crear un Colegio acogedor, preparando,el día 8 una bienvenida personalizada y cálida desde la puerta, iniciar con un acto masivo, con padres y comunidad y proponernos la tarea de ayudar a un determinado poblado (San Antonio o Llolleo) por cercanía.
ResponderEliminarProfesor Iván